Hola a todos, me llamo Javi. Encantado. Nací el 11 de Abril de 1983. Mi madre siempre me dice que ese día nevó aunque ya estaba bien entrado el año. Y ahora toca hablar de la infancia. Hay muchos niños traviesos, aunque en mi caso, hasta a los 8 o 9 años más o menos,  era más bien un poco cabroncete… (Eso sí, sin malicia, pero  sólo estaba quieto cuando me ponían Barrio Sésamo o Supermán).

Siempre crecí muy unido a mi padre, y con un amor a mi madre que sobrepasa los límites. De mi padre aprendí muchas cosas: por ejemplo, siempre que íbamos en el coche, él solía hacer compás en el volante sobre las cintas de Camarón, Manolo Caracol, Rafael Farina… y yo me fijaba hasta que me quedé con ello. Pero sobre todo aprendí a ser humilde y a tener claro que nadie es más ni menos que nadie. Desde niño vi cómo siendo un hombre muy conocido y querido por la gente, no dejaba de ser sencillo y esa es una de las cosas que siempre admiraré de él.
De mi madre he aprendido, lo primero y más importante, que no hay amor más puro que el que le tiene una madre a su hijo. Y que, como siempre dirá: “Lo único imposible es morirse uno y resucitar.”

Para los estudios nunca fui un fenómeno. Pasaba más tiempo en la clase de los castigados que en las normales. Así que a los 16 años no me quedó más remedio que decir a mis padres que lo dejaba; y como es lógico, se llevaron un disgusto. Intenté buscar un currillo, o hacer un módulo d algo que me gustara, (lo típico de estos casos). Pero rápidamente ocurrió lo que me trajo a este mundillo.
En esos viajes en coche que anteriormente os comentaba, me aficioné mucho a Camarón. Y cuando estaba sólo, (porque en el fondo era muy tímido), me ponía a cantar por encima de sus cintas. Un día a los 16 años mi madre se puso a escuchar por detrás de la puerta y le encantó.
Rápidamente, se lo comentó a mi padre, que tampoco hizo mucho caso, porque pensaba que era “amor de madre”. Hasta que un día fue él quien se puso a escuchar detrás de la puerta. Entonces le gustó también, y me preparó una encerrona con su guitarrista en la que me hicieron cantar unas letrillas.
El siguiente paso fue llamar a Paco Ortega, (Productor). Y antes de darme cuenta ya estábamos hablando de grabar una maqueta con los temas “El gusanillo de tu querer” y “el teléfono de mi casa”.

Paco, (al que estoy muy agradecido), llevó la maquetilla a Muxxic y rápidamente se engancharon al tema. 6 meses después, ya estaba en la calle mi primer disco, al que no le pusimos título. Éste disco fue un gran éxito de ventas al que debo el que probablemente sea mi otro apellido para los restos… “El de la moto”. (Como bien sabréis, por la canción “cuanto más acelero”, compuesta por Jose Antonio Benítez).
En 2003 salió mi segundo disco, producido por Manuel Malou, que tenía por título “Tracalcatraca”, lo que trajo por la calle de la amargura a los locutores que tenían que leerlo y pronunciarlo. El single de éste disco fue “Me pones a 100”. La verdad es que no estuve muy deacuerdo con la elección de este tema, que era prácticamente igual que la famosa canción del disco anterior, cuando había otras muchas canciones que podían mostrar otras facetas. Pero no vale darle vueltas. El caso es que el disco no se vendió como se esperaba.

Entonces comenzaron a surgir toda clase de contratiempos que han evitado que pudiera sacar un tercer disco. Pero no quiero que penséis que durante estos años he estado parado. A los 21 años (en el 2004) empecé a Componer con mi hermano “El Rufete”, con quien he podido encontrar mi nuevo estilo, influenciados por la música que habíamos ido escuchando hasta entonces. (Por supuesto dándole a todo nuestro toque). A mediados de 2005 ya teníamos suficientes temas que nos gustaran lo bastante como para hacer la maqueta, que finalmente se grabó como disco en los estudios Cinco Más en el 2006.

En Enero del 2007, la vida me da su peor golpe. Me entero de que una enfermedad se iba a llevar poco a poco, y a la vez muy rápido, lo que mas he querido, sin que se pudiera hacer nada por evitarlo. Mi padre, en cambio, no se vino abajo. Y durante el tiempo que le quedaba, aún tenía ganas de seguir apoyándome en mi trabajo. Hicimos unos retoques al disco en los estudios Payton, y lo terminamos de masterizar en Marzo. Eso a él le llenó de vida. Disfrutaba pasándose por el estudio a escuchar los resultados y aportar ideas. Incluso “vacilaba” con los músicos. Pero al final, en Junio de 2007, ese hombre tan conocido y querido por todos, esa voz que siempre supo alegrar los corazones; se me iba a ir para siempre, dejándome roto por completo.

Debido a todo, decidimos paralizar las cosas un tiempo. La intención era movernos de nuevo en Enero de 2008, pero los tratos con la productora se fueron retrasando muchos meses más, hasta romperse definitivamente. Entonces intentamos entrar en otras productoras, con el disco ya terminado. Para ello le pedimos ayuda a un gran amigo que siempre nos la ha prestado: Dioni Martín, de Camela, que tuvo el detalle de acompañarnos (Siempre le estaré agradecido por ello) . Y ya sabéis, de aquí para allá, con aquello de: “Tengo un disquito mu guapo”. Y ellos, que si “Menudo cambio”, que si “esto es un trabajo impresionante”… que sí, que sí… Pero no. Al final aparecía un tal “Marketin” y decía que está la cosa muy mal, que no es un buen momento, etc.

Con ésta visión de las cosas, la verdad es que se le nubla a uno la confianza y durante un par de meses no sabía lo que hacer… Entonces apareció Juan Serrano (hijo). Para mí, uno de los mejores guitarristas de España, aunque no esté reconocido, (Porque en el fondo es un bohemio). Éste hombre, que había sido músico de mi padre durante décadas, fué quien me dijo: “Pero tío, ¡Qué haces parao! Que ésto que tienes vale mucho, y la gente se piensa que ya te has retirao del to. ¿Estás atontao o qué? Si tienes tu propio sello. Sácalo tú por tu cuenta. Yo te ayudo.”

Efectivamente, teníamos un sello que mi padre creó hace 9 años: Carabirubí producciones. Que después de utilizarse para sacar su disco: “Sin trampa ni Cartón”, se dedicó únicamente a la editorial de canciones. Asi que decidimos quitarle el polvo a la discográfica y ponernos en marcha. Por eso, a Juan Serrano, le debo el estar aquí, con mi nuevo disquito “Sin pedigrí”, arriesgándome en el peor momento. Sé que hay quien lo tiene aún más difícil, y que es una gran suerte contar con la oportunidad de sacar el disco a la calle por mi cuenta. Aún así también sé que esto no está nada fácil para nadie, pero la música nunca muere, mientras haya alguien para tocarla, y alguien para escucharla.